Una alternativa real a las pantallas con recursos auditivos para el día a día que mejorarán la atención de tus hijos y la conexión familiar
El dilema real con las pantallas
Como todos sabemos, organismos como
Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan
evitar pantallas en menores de 2 años y limitar su uso en peques más pequeños. Sin embargo, un metaanálisis reciente encontró que apenas
1 de cada 4 niños menores de 2 años cumple esa pauta. Además, en
Europa los niños de entre 1 y 6 años ya promedian unos
102 minutos al día de uso de medios (más de hora y media).
Estos datos son un aviso:
no siempre estamos delante de la pantalla porque sea nuestra primera opción, sino muchas veces por
pura supervivencia familiar. Pero mantener a nuestros hijos alejados de las pantallas
—especialmente en edades tempranas— tiene
beneficios importantes: estimula su
desarrollo cognitivo, potencia la imaginación y la escucha activa, mejora el descanso, reduce la sobrestimulación… Y por eso es tan importante contar con
alternativas reales que nos permitan
conciliar, acompañar y también cuidar su bienestar.
Y ahí es donde entra el
recurso del que te quiero hablar hoy.
El recurso que usamos en casa para reducir pantallas sin peleas
En mi casa, llevamos meses usando
FABA+, un dispositivo cuentacuentos sin pantalla, pensado para peques de
0 a 10 años, y que puedo decir ya sin duda que es
uno de los recursos que más nos ayuda en el día a día.
¿Por qué Faba+ nos gusta tanto?
✔ 1. Crece con los niños.
Hay contenidos para bebés, para edades preescolares, para primeros lectores… y para más mayores. Vais cambiando los personajes según la etapa y así es un dispositivo que les acompaña durante años.
✔ 2. Puedes añadir, editar o grabar tus propios audios.
El universo FABA tiene cientos de contenidos diferentes, pero además con la app y el personaje
FABA·Me, puedes grabar tu voz (o la de los abuelos, que es un puntazo), añadir contenido nuevo o personalizar lo que escuchan.
✔ 3. Tiene luz nocturna, rutina de sueño y botones grandes y sencillos para fomentar la autonomía.
Es muy fácil de usar para los niños, incluso para los más pequeños.
✔ 4. Sirve para muchos momentos del día
Y aquí viene la magia. Se puede usar en:
- Rutina de sueño (cuentos, música calmada)
- Ratos de juego libre
- Momentos en que necesitas cocinar / teletrabajar
- Viajes en coche
(una vez lo tienen, se lo quieren llevar a todas partes)
- Después del cole para descomprimir
Tardes sin pantallas
✔ 5. Ayuda a recuperar una habilidad que estamos perdiendo: la escucha activa
Vivimos tan acostumbrados al estímulo visual rápido que, sin darnos cuenta, la escucha se pierde. FABA+ baja el ritmo, les invita a imaginar y fomenta el lenguaje, la calma y la concnetración.
Historias especiales y el Calendario de Adviento
🎁 ¿Es un buen regalo?🎁
Siempre que compro un regalo a mis hijos me hago una pregunta:
¿cómo va a ser la convivencia con este nuevo objeto en casa?
Por ejemplo, sabes que los
juegos de mesa, los
puzles, el
material de manualidades, las
construcciones, el
juego simbólico o el
juego sensorial van a traer
tiempo de calidad,
desarrollo para sus mentes en formación y
mucho juego autónomo. Aunque también sabes que muchas veces tendrás que
hacer hueco en tu agenda para jugar con tus peques (y créeme, sé que no es fácil… pero también sé que es uno de nuestros trabajos
más disfrutables e importantes).
Y ahora te pongo otro ejemplo: sabes que si
metes pantallas (consolas, tablets...), vas a meter ratos entretenidos, sí… pero también
niños más irascibles,
peleas para apagarlas, peques que viven
obsesionados con “cuánto tiempo de jugar les queda”, y muchas horas de
sobrestimulación que no les viene nada bien a sus cerebros y que las familias pagamos muy caras.
Metiendo FABA en tu vida, abres un universo de calma, imaginación y autonomía: un recurso que no solo entretiene, sino que
acompaña. Un aliado que
crece con tus hijos, que
llena la casa de historias en lugar de luces y pitidos, y que devuelve a la familia algo tan sencillo y tan escaso hoy:
tiempo de calidad sin pantallas, sin prisas y sin conflictos.
Es, simplemente,
un regalo que mejora la convivencia.
Y eso, para mí,
vale oro.