Cómo se juega: Los jugadores van robando cartas para acumular puntos en forma de pelusas. En cada turno tendrán que decidir si siguen arriesgándose para conseguir más o si prefieren plantarse y conservar lo conseguido, porque si se pasan de la raya pueden perderlo todo.
Beneficios: Trabaja la toma de decisiones, la gestión del riesgo y el cálculo sencillo mientras los niños juegan. Les anima a valorar sus opciones, anticipar qué puede ocurrir y decidir cuándo merece la pena seguir arriesgándose y cuándo es mejor parar.
Por qué es recomendable: Es un juego muy sencillo de aprender, rápido y divertido, perfecto para jugar en familia. La mezcla de azar y estrategia mantiene la emoción durante toda la partida y permite trabajar de forma natural habilidades como el cálculo mental, la planificación, la atención y la tolerancia a la frustración. Para 2 a 6 jugadores.






















































































































